Inicio » Experiencias » Peace Boat: “vivir una experiencia única y diferente”
Peace Boat: “vivir una experiencia única y diferente”
El "Ocean Dream", el barco de Peace Boat.

Peace Boat: “vivir una experiencia única y diferente”

Nuestra colaboradora Mónica Kogiso nos cuenta en una serie de entregas su increíble experiencia en el Peace Boat. Sus primeras impresiones al abordar y recorrer este crucero donde vivirá una aventura de 14 días a bordo.

El primer viaje de Peace Boat -Barco de la Paz- fue en 1983 cuando un grupo de estudiantes universitarios japoneses alquilaron un barco para visitar los países asiáticos que fueron víctimas del militarismo japonés en el pasado, y conocer las experiencias de la guerra a través de testimonios directos.

El viaje N° 86 había zarpado en noviembre de 2014 del puerto de Yokohama con casi aproximadamente 850 pasajeros. Atravesó el Océano Índico y Atlántico, visitó los puertos de los países como Malasia, Singapur y ya en el hemisferio sur, Madagascar, Sudáfrica, Namibia y tras 9 días de navegación llegó a Brasil para dirigirse luego a la Argentina. Así el 9 de enero de 2015 llegaba el barco “Ocean Dream” al puerto de Buenos Aires.

En mi camarote me esperaban una carta de bienvenida, un abanico con la leyenda “no a las armas nucleares” y unos chocolates.

Unos meses atrás recibía una invitación para subir a bordo para hablar sobre los nikkeis en Latinoamérica. Según las instrucciones, debía dirigirme al hall de migraciones previo embarque. Allí me encontré con unos jóvenes japoneses entusiastas que habían desembarcado en Brasil para visitar las Cataratas del Iguazú y estaban regresando al barco para seguir el viaje a bordo. Luego de esperar 1 hora para que el oficial aparezca y proceda con el trámite migratorio, me dirigí al muelle donde se encontraba el barco que alquila Peace Boat desde 2012 para sus viajes de ultramar.

Contemplando el paisaje.

Contemplando el paisaje.

Este barco que tiene 7,5m de calado, 205m de longitud y 26,5m de manga con una capacidad de 1422 entre tripulantes y pasajeros, estaba esperando zarpar para dirigirse hacia Montevideo. Llegaría a Ushuaia, navegaría por el Canal de Beagle, y en el Océano Pacífico tocaría los puertos de Valparaíso y Callao en Chile y Perú respectivamente, luego visitaría la Isla de Pascua, las paradisíacas playas de Papette y Bora Bora y una parada en las islas Marshall antes de retornar a principios de marzo al puerto de partida. ¡Un viaje de aproximadamente 105 días y 19 puertos!

Quien escribe tuvo la posibilidad de estar sólo unos días a bordo pero suficientes para vivir una experiencia única y diferente. Una vez en el barco y hacer el check in, recibí una tarjeta de identificación con la cual me manejaría a bordo. En mi camarote me esperaban una carta de bienvenida, un abanico que decía “no a las armas nucleares”, una postal del barco y unos chocolates. ¡Estaba a bordo del Peace Boat!

El llamado “P-cen” es el centro neurálgico del barco y el punto de encuentro con otros para iniciar una actividad, desde almorzar o cenar o simplemente trabajar con la compu.

IMG_0862 Piscina 72dpi

Anteriormente el “Ocean Dream” había operado como crucero de línea entre el Caribe y el Pacifico. Es así que los espacios públicos de la embarcación fueron adaptados para ser utilizados como salón de conferencias, aulas y salas para talleres. En un futuro esperan tener su propio barco ecológico. Como viajera novata en crucero empecé a inspeccionar y descubrí que posee un pequeño gimnasio, una cubierta para hacer deportes donde los más jóvenes juegan al fútbol o básquet, una mini piscina, jacuzzi y sauna. Las señoras más elegantes acuden al salón de belleza y un kiosko donde se pueden adquirir desde souvenirs hasta snacks y golosinas japonesas. ¡Y no podía faltar la máquina expendedora de bebidas! Confieso que tardé unos días para encontrar todas estas instalaciones y llegar a mi camarote sin perderme.

Staff trabajando en el “P- Cen”.

Staff trabajando en el “P- Cen”.

Diariamente me dirigía al “Peace Center”, el área donde se preparan las actividades a bordo, conocido por todos como “P-Cen”. Aquí tanto los participantes (Peace Boat denomina a los pasajeros, “participantes”) como el staff del barco diseñan carteles, editan videos y preparan diariamente eventos. Es el centro neurálgico del barco y era mi punto de encuentro con otros para iniciar una actividad, ir a almorzar o cenar o simplemente trabajar con la computadora mientras se disfruta del paisaje de altamar.

Se puede degustar comida japonesa a bordo del Peace Boat.

Se puede degustar comida japonesa a bordo del Peace Boat.

Estaba feliz porque cada mañana podía tomar mi desayuno japonés en uno de los 2 restaurantes del barco. Los menús de las comidas cambiaban a diario por lo que además de la comida japonesa se puede almorzar o cenar platos internacionales. De día se podía disfrutar de la brisa del mar en el bar “Panorama” en el 9° piso y de noche en el “Piano bar” se podía tomar unos tragos que amablemente preparaba el barman. De noche, uno de los restaurantes se convertía en el izakaya “Namihei”, lugar de encuentro para muchos participantes para tomar unas cervezas luego de un día ajetreado de actividades sin stress.

El “Barco de la Paz” se despedía de la elegante y melancólica Buenos Aires y yo iba al encuentro de una nueva aventura…

Desde el Río de la Plata, Buenos Aires de noche.

Desde el Río de la Plata, Buenos Aires de noche.

 

 Fotos de Mónica Kogiso
Comparte ó Comenta esta nota!

Acerca de Mónica Kogiso

Lic. en Turismo, especialista en viajes a Japón y Oriente. Ha organizado viajes individuales y grupales a Japón y Lejano Oriente en diferentes operadoras mayoristas de turismo. Traductora literaria (“Una novela real” de Minae Mizumura y cuentos infantiles: “Romeo no está contento”, “Rosa (y Romeo también)” de Hiroko Ohmori,” La casa de los cubos” de Kenya Hirata, “El teléfono de las ardillas” de Kazue Takahashi). Actualmente trabaja desde su productora como coordinadora de producción para medios y productoras japonesas. Expresidente y asesora del Centro Nikkei Argentino.

Comentarios

comentarios